LA SAL
Angelín, 69, 30007 Murcia
Toda su vida cocinando para los señores. Conocía bien su profesión: el punto de la carne, del pescado, del azúcar y la sal.
Tapaba con un paño la paella y la hacía reposar, tostaba el azafrán de pelo sobre la tapa de la cacerola.
Hoy ha vertido detergente en la pota convencida de que era sal.
La espuma rebosa.
—Mamá, hoy comemos fuera.
Ella prueba una gota con la yema del dedo.
—Le falta sal.
Tapaba con un paño la paella y la hacía reposar, tostaba el azafrán de pelo sobre la tapa de la cacerola.
Hoy ha vertido detergente en la pota convencida de que era sal.
La espuma rebosa.
—Mamá, hoy comemos fuera.
Ella prueba una gota con la yema del dedo.
—Le falta sal.