La palabra apropiada
Teresa, 57, FERROL
Ella solo creía en las palabras. Amor era poderosa; Música tenía ritmo y Poesía invitaba a soñar. Nadie la entendía cuando hablaba también de silencios y cadencias, de las infinitas posibilidades de los sinónimos o del uso de las conjugaciones apropiadas. Hasta que la conoció a ella, que hablaba despacio y saboreaba las oraciones antes de dejarlas brotar entre sus labios, tan perfectos como sus construcciones gramaticales. Pensó que tenía que ser poeta. Luego supo que lo era, pero que su estilo era recitar a ritmo de rap. Y su nombre era Dalia. Con D, de Destino.