CAST / GAL

La casa que fuimos
Sol Nebreda, 56, Las Rozas de Madrid

Recorrí la casa despacio, a oscuras, sintiendo aquellos rincones vacíos que eran el mapa de ruta de mi vida. Aspiré profundo para atesorar la esencia que evocaba infancia, comidas familiares, el perfume de mi madre flotando por el salón, el eucalipto hervido en la cocina.
Ya no quedaba nada, pero allí estaba todo. Sentí un nudo apretado en la garganta mientras cerraba la puerta por última vez. Entregué las llaves a la corredora y levanté los ojos al cielo. Mi madre siempre decía que, si miras para arriba, las lágrimas no caen. Y yo no quería ponérselo fácil.
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