CAST / GAL

Lecciones de vida sobre el Tormes
Isa, 52, SALAMANCA

Desde mi ventana en la escuela, contemplo cómo el cielo de Salamanca se tiñe del naranja de los atardeceres cuando los días se hacen largos. Mis alumnos son como esa primera flor que brota en primavera: pura promesa de cambio. Aún guardo en la memoria el nudo en el estómago de mi primer día de clase, un recordatorio de que crecer asusta pero ilusiona. Verlos hoy alcanzar sus metas es mi mayor orgullo. Porque la vida no se detiene; somos cada pequeña hoja que cae y cada detalle que nos acaba convirtiendo en quienes somos.
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