Agotar la ausencia
Andrómaca, 19, Lugo
Al ir a dejar las camisas sobre la cama, recordó que él ya no iba a necesitarlas. Comprendió que a la ausencia que ahora presionaba su pecho se haría notar en los vacíos que dejaba en su día a día.
Sabía que con el tiempo, las fisuras se irían cerrando.
Resolvió que no quería olvidar, y decidió mantener intactas las actividades de su rutina. Continuó bajándose del bus donde él trabajaba. Siguió comprando aquellas galletas insípidas y paseó por el sendero como solían hacer.
Al final, todo aquello se acopló a su soledad y la memoria, traicionera, se fue apagando.
Sabía que con el tiempo, las fisuras se irían cerrando.
Resolvió que no quería olvidar, y decidió mantener intactas las actividades de su rutina. Continuó bajándose del bus donde él trabajaba. Siguió comprando aquellas galletas insípidas y paseó por el sendero como solían hacer.
Al final, todo aquello se acopló a su soledad y la memoria, traicionera, se fue apagando.