El hombre de Schrödinger
Sergio, 25, Bertamiráns
Cada mañana, al levantarme, múltiples cursos de acción se muestran ante mí:
quedarme en la cama o incorporarme con decisión;
ver mi día con una sonrisa o mantenerme serio;
arriesgarme o refugiarme en la monotonía;
En ese estado, aún medio dormido, soy el hombre de Schrödinger.
Sin embargo, tras unos segundos, cojo aire, extiendo la mano y elijo.
Soy el ejecutor de mi propio destino
quedarme en la cama o incorporarme con decisión;
ver mi día con una sonrisa o mantenerme serio;
arriesgarme o refugiarme en la monotonía;
En ese estado, aún medio dormido, soy el hombre de Schrödinger.
Sin embargo, tras unos segundos, cojo aire, extiendo la mano y elijo.
Soy el ejecutor de mi propio destino