CAST / GAL

Mariposas del exilio.
Alejandro.M, 22, Madrid

El mar se llevó lo que aún no era suyo, arrastrando promesas que el futuro apenas podía sostener.
La luz del lucero temblaba en la bruma, guiando sombras que se disolvían entre olas, recuerdos y remordimientos. Sintió el desgarre de soltar algo que deseaba abrazar, y aun así dejarlo ir.

La marea no cambia de rumbo, no espera, no vuelve. Cada soplo de viento le recordaba que algunas ausencias se sienten en la piel, y que hay despedidas que no se nombran, pero cuyo peso arde más que cualquier presencia.
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