Ritual de un destino marcado
Eva Martínez Fierro, 34, Valladolid
Carlos, 22 de febrero.
Sale a la calle y respira aire fresco, disfruta de la suave brisa del viento en su cara y se dirige a comprar el periódico. Acaba de salir de su encierro anual, aquel que se volvió un ritual desde que una anciana, en su infancia, le dijo que moriría un 21 de febrero.
Justo cuando va a cruzar un paso de cebra, un coche para en seco.
- Tú... tú... ayer... el incendio... no quedó nada, ¡murieron todos!
Carlos se detiene, se mira a sí mismo y susurra "la anciana tenía razón"
Sale a la calle y respira aire fresco, disfruta de la suave brisa del viento en su cara y se dirige a comprar el periódico. Acaba de salir de su encierro anual, aquel que se volvió un ritual desde que una anciana, en su infancia, le dijo que moriría un 21 de febrero.
Justo cuando va a cruzar un paso de cebra, un coche para en seco.
- Tú... tú... ayer... el incendio... no quedó nada, ¡murieron todos!
Carlos se detiene, se mira a sí mismo y susurra "la anciana tenía razón"