TIEMPO Y DESTINO
Antonio, 46, Valladolid
Para él, no había nada más grandioso en la vida que ese gran amor. El azul de sus ojos, su mirada, su sonrisa... Disfrutar juntos de lo bello que el destino ponía en sus vidas, como pasear, bailar, reír, cantar, era pura felicidad. Aunque el destino también les ofreciera, a veces, cosas menos agradables. El paso del tiempo fue testigo de ello, tanto que, aliándose con el destino, finalmente los separó. Ella se fue para siempre, dejándolo huérfano. Él, ahora compungido, mira la vida pasar, esperando, quizá, que el destino o el tiempo lo unan de nuevo a su madre.