Alto y seña
Raquel, 49, Valladolid
Arrugas en la frente, hace sólo dos años perdió su corazón, se habría cambiado una y mil veces por ella "por qué tuviste que morir antes que yo"... Su otra voz no paraba de pensarlo. En ese banco, donde tantas veces sintió su alma junto a la suya, un gato se paró frente a él, había algo en su mirada, palabras que no podía escuchar, se acurrucó a su lado, con su naricita negra le dio tres toques en su rodilla, luego uno, luego dos, era su juego de enamorados. Una sonrisa iluminó su cara. Destino o casualidad...