Historia de un árbol
Astral, 18, A Coruña
El obelisco siempre ha sido mi único vecino.
Llevo años viendo a las mismas personas pasar.
Llegan aprendiendo a andar, tambaleándose detrás de una pelota; vuelven con su primera pareja y se juran amor eterno.
Luego regresan con un bebé y pasean con calma apoyados en un bastón.
Y yo sigo ahí. Inmutable.
Hasta que deciden cambiarme de sitio.
Es un proceso doloroso que provoca que se me pudran las ramas. Ahora la gente empieza a preocuparse y yo me doy cuenta de que en realidad sí que he cambiado.
Pero a nadie le importará mi historia hasta que caiga.
Llevo años viendo a las mismas personas pasar.
Llegan aprendiendo a andar, tambaleándose detrás de una pelota; vuelven con su primera pareja y se juran amor eterno.
Luego regresan con un bebé y pasean con calma apoyados en un bastón.
Y yo sigo ahí. Inmutable.
Hasta que deciden cambiarme de sitio.
Es un proceso doloroso que provoca que se me pudran las ramas. Ahora la gente empieza a preocuparse y yo me doy cuenta de que en realidad sí que he cambiado.
Pero a nadie le importará mi historia hasta que caiga.