¿Principio o fin?
Beatriz, 55, Valladolid
Esta mañana estaba muy nerviosa. He tirado un plato al suelo sin querer... pero esta vez no he tenido miedo. Miro mis manos: firmes, no tiemblan. Mis ojos tampoco lloran. Y por fin entra el aire a raudales en mis pulmones, sin tener que hacerlo despacito y sin ruido para no molestar. Mi corazón está tranquilo y la sangre ya no pulsa desbocada en mi cabeza. Fran no volverá a vivir en esta casa. Es una pena que yo tampoco vaya a poder hacerlo. Ya se oyen las sirenas, acercándose...