CAST / GAL

Desde la silla
Ruth, 35, Vigo

Cerré los ojos por un instante, y comprobé de nuevo que el auditorio seguía lleno: unos estaban impacientes y otros, sorprendidos. ¿Cómo estaba yo? No tenía un espejo para ver mi cara. Me despreocupé y seguí disertando sobre fútbol: lo mucho que disfruté de aquel primer balón que encontré en la plaza del pueblo, hasta que se me escapó a la carretera y crucé sin mirar. Tras asumir que ya no podía caminar ni correr, me pasaba los recreos comentando los partidos con todo aquel que me quería escuchar, y ahora esa es mi profesión.
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