CAST / GAL

Mirada infantil
Daniel, 20, Las Rozas De Madrid

En la habitación contigua, aquel murmullo sonó más fuerte que nunca. El ruido se aclaró y resonaron unas voces:
- No puedo más, María, debo dejarlo. Me consume.
- No sigas, mañana se acabó.
Abrió la puerta ilusionada —¿por fin huirían de ella? —, pero solo encontró la mirada gélida de su madre. Refugiándose en la ternura de su padre, preguntó qué ocurría.
- Voy a dejar el trabajo.
Todo seguía igual.
Regresó cabizbaja al lecho. Arrojó, furiosa, el peluche que él le regaló, y lo abandonó en la esquina. Ella sí tenía valor.
¿Hasta cuándo seguiría sonando aquel murmullo?
Compartir: