Hilos del destino: cuando la vida decide por ti
Isabel Muelas, 68, Carballo Torto - Aranga
Su destino no fue elección, sino sentencia.
Nació con las manos vacías y el alma marcada por una ausencia que nunca comprendió.
Amó con toda la fuerza de quien teme perder, y lo perdió todo.
El tiempo, cruel verdugo, le arrebató sueños, rostros y esperanzas, hasta dejarlo hueco, caminando sin rumbo.
Cada noche susurraba al viento que no podía más, pero el destino, implacable, lo obligaba a seguir.
Y así, entre sombras y silencio, entendió la verdad: no estaba escrito para ser salvado, sino para desgastarse, como una llama que arde hasta consumirse en soledad.
Nació con las manos vacías y el alma marcada por una ausencia que nunca comprendió.
Amó con toda la fuerza de quien teme perder, y lo perdió todo.
El tiempo, cruel verdugo, le arrebató sueños, rostros y esperanzas, hasta dejarlo hueco, caminando sin rumbo.
Cada noche susurraba al viento que no podía más, pero el destino, implacable, lo obligaba a seguir.
Y así, entre sombras y silencio, entendió la verdad: no estaba escrito para ser salvado, sino para desgastarse, como una llama que arde hasta consumirse en soledad.