Hilos que no se rompen
Lucía, 14, A Coruña
El destino es esa fuerza testadura que no pide permiso.
Te empuja aunque despiertes llorando o rías sin razón.
Es como una mano invisible que mueve las piezas de un juego que no entiendes, pero en el que siempre participas.
A veces decide juntarte con las personas exactas, en el momento exacto; otras te aleja de todo lo que amas y te obliga a vivir en soledad.
No siempre es justo, pero si necesario.
Y cuando miras atrás, puedes ver el hilo que une cada momento, cada dolor, cada risa... y comprendes que nunca estuviste perdido.
Te empuja aunque despiertes llorando o rías sin razón.
Es como una mano invisible que mueve las piezas de un juego que no entiendes, pero en el que siempre participas.
A veces decide juntarte con las personas exactas, en el momento exacto; otras te aleja de todo lo que amas y te obliga a vivir en soledad.
No siempre es justo, pero si necesario.
Y cuando miras atrás, puedes ver el hilo que une cada momento, cada dolor, cada risa... y comprendes que nunca estuviste perdido.