Raíces
Susana C., 51, L'Hospitalet de Llobregat
Estoy esperando algo; una señal.
Sentada frente a la ventana de la cocina —como muchas otras mujeres enjauladas en su propia fantasía—, espero a través del cristal.
Soñar es mi destino —como el de todas las mujeres como yo—. Aquellas que miramos desde dentro una realidad que se muestra ajena.
Que no te engañe tu propia ensoñación.
El pájaro azul que vuela ondulante entre las ramas acariciadas por el viento existe de verdad.
Su presencia es la voz que advierte, la mente que trama rutas, la voluntad que no cede.
Existir se afirma en la confianza y en la paciencia.
Sentada frente a la ventana de la cocina —como muchas otras mujeres enjauladas en su propia fantasía—, espero a través del cristal.
Soñar es mi destino —como el de todas las mujeres como yo—. Aquellas que miramos desde dentro una realidad que se muestra ajena.
Que no te engañe tu propia ensoñación.
El pájaro azul que vuela ondulante entre las ramas acariciadas por el viento existe de verdad.
Su presencia es la voz que advierte, la mente que trama rutas, la voluntad que no cede.
Existir se afirma en la confianza y en la paciencia.