La inexistencia de una palabra.
Míriam, 64, Betanzos La Coruña
Un día un niño se subió en un avión con sus juguetes, sus zapatillas nuevas, la camiseta de la ilusión que le había regalado su abuela y sus héroes favoritos en la mano. Jugaba entretenido, se reía y posaba para la foto que le hacía su mamá. Papá y mamá se intercambiaban miradas de satisfacción cuando Nicholas dejaba volar su imaginación y hacía un gesto de felicidad al levantar su cohete hasta su luna : esa luna imaginaria que miraba todas las noches desde su cuna. En un momento todo desapareció y no existe palabra para esa ausencia.Vuela alto.