Rocas vivientes
Julia, 34, Cáceres
No he vuelto a ver un cielo igual y la lluvia siempre me huele diferente. El arroyo pasea el agua que sigue un mismo camino tornándose diferente, así como nosotros. Creemos regresar a los mismos lugares, con los mismos nombres, abriendo las mismas puertas; pero quien llega nunca es quien se fue. Somos como cantos rodados pulidos con el tiempo, cambiamos despacio, pero de forma inevitable. Mudanzas de vidas, múltiples sentidos, múltiples hogares.