CAST / GAL

El Hilo de Pallantia
Daniel, 34, Palencia

Año 2189. Palencia ya no era piedra ni plano, sino memoria viva. Al activar el protocolo Pallantia, ella inició un viaje sin coordenadas. Un hilo de energía la guiaba entre la Catedral flotante, el Cristo del Otero proyectado en miles de cielos, y un Canal de Castilla convertido en flujo de datos.

No entendía el propósito, hasta que en un mosaico de San Antolín leyó: "Tus pasos escriben lo que fue y lo que será."

Entonces supo que cada decisión era un eco del origen. Y al girar la última esquina, la ciudad la llamó por su verdadero nombre.
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