CAST / GAL

Cerura erminea
Anusca Fusca, 28, Moaña

Hay que tener valor para sentarse a escribir sobre el destino, justo en este momento, cuando después de mil intentos de reescribir el mío, me encuentro con la página en blanco de este gran diccionario que es el propósito de mi vida. Siempre pensé que mi destino estaba fuera, como el de un faro dirigiendo su luz al horizonte, buscando a quién ayudar. A medida que la niebla se disipa, puedo reconocer, a contraluz, la silueta de una niña en lo alto de la atalaya. Cuyo único propósito es pisar fuerte cada día la escalera de caracol.
Compartir: