CAST / GAL

Donde el tiempo nos dejó
Emerita, 48, Salamanca

En una estación cubierta de nieve, Julia bajo del tren con el corazón latiendo como antaño. No esperaba encontrarlo allí, veinte años después, bajo el mismo reloj donde se dijeron adiós. Martín, con arrugas nuevas, pero la misma mirada, sonrió al verla. No había cartas, ni redes, solo el destino haciendo de las suyas.
Ninguno planeó volver, pero ambos llegaron impulsados por un sentimiento inexplicable.
Se acercaron en silencio, entendiendo que el tiempo no borra lo que es verdadero. Sin palabras, caminaron juntos hacía el cafe de siempre, contemplando que el destino nunca se equivoca, solo se demora un instante.
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