«Abre esa fiestra, que quero ver o mar»
Roger, 37, Caldas de Reis
«Abre esa fiestra, que quero ver o mar». Mi madre pidió que abrieran la ventana porque quería ver el mar. Desde entonces sospecho que algunas palabras no pertenecen a nadie: esperan un cuerpo para volver a decirse. Ensayo un monólogo mientras la tormenta golpea el teatro y llevo sus cenizas al cuello, como si el duelo pudiera aprenderse por el peso. Afuera llueve. Adentro también. Cuando las luces están a punto de encenderse, y el público acomodado, comprendo que no interpreto a Rosalía de Castro ni despido a mi madre. Solo intento abrir, una vez más, la misma ventana.