Destino
Ines, 28, Madrid
Creí que mi vida estaba trazada, como líneas en la palma de una mano. Caminaba sin mirar atrás, convencida de que el destino era un tren sin desvíos. Pero aquella nota anónima, olvidada en un libro de segunda mano, cambió todo: “Lo importante no es el camino, sino quién te encuentra en él.” Desde entonces, cada cruce, cada elección, cada error… tenía sentido. No era azar, era hilo. Un hilo invisible que me guiaba, suave pero firme, hasta ti. Porque a veces, el destino no se escribe: se encuentra.