CAST / GAL

La última Niebla
Bea, 35, Rianxo

Cada mañana, la aldea amanecía cubierta de niebla.

María decía que era la forma que tenía Galicia de guardar sus secretos.
Aquel día, sin embargo, la niebla comenzó a levantarse antes de lo habitual. Desde la ventana, María vio aparecer poco a poco los tejados, los árboles y, al fondo, el mar.
Hacía años que no lo veía.
Cogió su abrigo y salió.
Caminó hasta el acantilado y respiró el aire salado.
Entonces comprendió que algunas cosas nunca desaparecen.
Solo esperan a que la niebla se aparte para volver a encontrarlas.
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