Maldita adolescencia
Daniel, 38, Puerto del Rosario
No la reconocemos. Se acabó el tiempo de caricias, besos y abrazos. Una tormenta ha arrasado con la más mínima muestra de cariño dejando a su paso gritos, quejas y enfados. El cambio ha sido tan rápido que no lo vimos venir. Sus amigos se han vuelto prioridad y nuestra opinión ya no es importante. Tan siquiera nos escucha. Dicen que son los años más complicados, que con el tiempo siempre regresan. Nos cuesta creerlo. Nunca será demasiado tarde si aún es capaz de encontrar el camino de vuelta.