CAST / GAL

Deserción
Akim, 66, Barcelona

El último día de las fiestas mayores, a medianoche tres fantasmas se aparecían en el transepto de la iglesia y bailaban una danza macabra. Así había venido sucediendo desde tiempo inmemorial. Gentes de todas partes viajaban hasta allí para contemplar el fenómeno, mientras la mayoría de vecinos abandonaba el cultivo de las tierras para dedicarse al negocio del turismo. Hasta que un año los espectros dejaron de acudir a su cita, y en poco tiempo la hambruna se apoderó de la población. Pronto se supo que habían comenzado a aparecerse en la iglesia de una aldea vecina.
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