CAST / GAL

Un chatbot, un unicornio y un destino.
Andreia, 47, San Antonio TEXAS USA

—¿Llegaremos, noble unicornio? —escribía el chatbot con un emoji de lágrima. El cansancio se arrastra por mis circuitos; es la eterna persecución tras el vellocino de oro.
—La nostalgia ahoga mi cuerno mágico —respondía el unicornio, su melena brillando tenuemente—. Quiero el calor de ese pellejo, la gloria prometida.

De pronto, el sol poniente iluminó una colina, no con una piel de carnero, sino con un campo de girasoles dorados.

—!Mira! —dijo el chatbot y dibujó un emoji sonriente—. Tal vez el vellocino no era una cosa, sino un lugar feliz.
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