Días terrestres
Gonzalo, 32, Ávila
Se tumbó sobre la cama telemática, estaba aburrida de lo de siempre, entonces recordó aquel libro tan raro, que le prestó su amiga, tan lista pero tan interesada en cosas aburridas. Y decidió rápido, escogió esa opción del menú y… se maravilló, sintió la brisa, los olores, tenía sobre su cabeza un cielo límpido y calmo, el sol estaba descendiendo por el horizonte, y tantos, tantos sonidos de pájaros. España. Primera mitad s. XXI decía la leyenda; pidió regresar y cuando volvió sobre la mesa, pensó que en siete siglos habían ganado muchísimo, pero perdido algo.