CAST / GAL

El viaje
Laia Luna, 65, Valladolid

Acomodó sus glúteos en el asiento y se liberó del tupido chaquetón que le había calentado durante tantos inviernos.
Cerró los ojos y se entregó al destino.
No había sido fácil dar con la llave de las puertas que en su casa le cerraron para protegerla de las inclemencias de la vida.
En la maleta, bien dispuestos, llevaba sueños de todos los colores.
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