Cuestión de género
Fly Agaryc, 46, Madrid
Se equivocó de género, cosas del destino. En su niñez, la fantasía iluminaba su mundo. Con el empuje de la adolescencia, pronto pasó a la acción. Toda su juventud estaba rodeada de misterio. El sosiego que da la edad la arrastró al romanticismo y, comprobó, que tenía más de ciencia ficción que de realidad. En la vejez ha desterrado el drama y la tragedia. Ahora pasa sus días visualizando viejas películas de comedia en blanco y negro, que le hacen reir en el final de sus días.