¡¡No es fuego!!
Emilio Rif, 50, A Coruña
El monte ardía como si el cielo se hubiese roto. Las llamas devoraban eucaliptos y pinos, pero lo que más dolía era el silencio: ni un pájaro, ni un lobo, solo el rugido del fuego. Desde la aldea, viejos y niños miraban impotentes cómo desaparecía el bosque que guardaba sus juegos, sus veranos, sus historias. Un hombre trató de apagar con una rama lo que parecía infinito, y al caer exhausto murmuró: “Non é lume, é morte”. Pero entre el humo denso, se vio una rama verde, un nuevo latido, diminuto, recordando que Galicia, herida, siempre vuelve a levantarse.