La traición
Minerva Cafelina, 45, Urbe
No había mácula alguna en lo que sentía. Escuchaba sus conflictos cada día, sonreía a sus sueños y aliviaba, como podía, cualquier dolor.
Le dediqué un relato en la edición anterior, y hoy sé que, a mis espaldas, me criticó sin motivo alguno.
No hubo culpa en mí, solo sospechas y presunciones nacidas de su desprecio.
Bajo las estrellas, el mismo árbol que un día regué, a moco tendido, con mi primer dolor; hoy sostiene mi espalda y cobija esta traición a la que estaba predestinada.
Mi ingenuidad me trazó el camino.
Le dediqué un relato en la edición anterior, y hoy sé que, a mis espaldas, me criticó sin motivo alguno.
No hubo culpa en mí, solo sospechas y presunciones nacidas de su desprecio.
Bajo las estrellas, el mismo árbol que un día regué, a moco tendido, con mi primer dolor; hoy sostiene mi espalda y cobija esta traición a la que estaba predestinada.
Mi ingenuidad me trazó el camino.