CAST / GAL

La fuerza del destino
Mónica Amorós, 51, Barcelona

Doblaron la esquina al mismo tiempo. Él, absorto en su teléfono; ella, maldiciendo aquella capa negra en plena ola de calor.
El golpe, breve y seco, hizo que la capucha de ella cayera hacia atrás, revelando su rostro.
Él quedó impactado. La ayudó a recoger un papel del suelo y tragó saliva al descubrir su propio nombre escrito. Tras balbucear un saludo ininteligible, se marchó sin mirarla.
Ella, un tanto acomplejada por su torpeza, siguió arrastrando su guadaña por la acera. Él cruzó la avenida a toda prisa, sin fijarse en el semáforo en rojo.
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