OFICIO DE SUEÑOS
JAPA, 58, Palencia
La batalla es cruenta, proyectiles destrozan cuerpos con vestimenta militar y machetes nutren de sangre cráteres provocados por las bombas pensadas para matar.
El horror existe, y está es su máxima expresión.
De repente un estruendo, no de guerra, sino de piedras y rocas. El suelo tiembla, la tierra vibra.
¡Terremoto!, gritan.
La lucha se detiene, soldados atrapados por troncos, rocas que ruedan ladera abajo.
Qué fácil, un instante, y ya no hay armas de guerra.
Ahora solo quedan manos, blancas, negras y ensangrentadas. Brazos con diferentes banderas, que ayudan y no matan.
Despierto. Continúo en destino la paz.
El horror existe, y está es su máxima expresión.
De repente un estruendo, no de guerra, sino de piedras y rocas. El suelo tiembla, la tierra vibra.
¡Terremoto!, gritan.
La lucha se detiene, soldados atrapados por troncos, rocas que ruedan ladera abajo.
Qué fácil, un instante, y ya no hay armas de guerra.
Ahora solo quedan manos, blancas, negras y ensangrentadas. Brazos con diferentes banderas, que ayudan y no matan.
Despierto. Continúo en destino la paz.