El robleIsaura, 57, Salamanca Juró que nunca cortaría aquel árbol. Hoy, mientras miraba nevar desde el ventanal, encendió la chimenea con la primera rama del viejo roble.
CambioIsaura, 57, Salamanca Guardó la llave de su antigua casa en el fondo del cajón, convencido de que así detendría el tiempo. Años después, al abrirlo descubrió que el metal se había oxidado y el cerrajero ya no existía. El cambio le había ganado la partida, transformando la nostalgia en pol...
CartelesCarlos, 55, A Coruña Doña Elvira abrió en 1954. Su cartel "NO SE ACEPTAN CAMBIOS" no reflejaba su política comercial, más bien de su alma. Luchaba contra lo nuevo, ya fuera una lámpara, ya fuera uno de sus nietos. Pero ese día, firmó aliviada el contrato con su lápiz, no sin antes cerrar...
Alas para volarMaria del Pilar, 59, Valladolid Pasó varios días devorando hojas, convencida de que el mundo terminaba en el borde de esa rama. Un día se encerró en un capullo y todo cambió. En la oscuridad su viejo cuerpo se transformó lentamente. Cuando aquella envoltura se abrió, ya no era la misma, ya no podía ...
Del sueño a la realidadMARGARITA BOKUSU MINA, 56, La Línea de la Concepción (Cádiz) Margarita Bokusu Mina vive junto al mar con sus dos chihuahuas, Rosi y Froi. Corrige exámenes pensando que está harta de ser profesora. Quiere ser reconocida como novelista. Cuando ve el concurso envía un texto. Escribe que las mareas cambian la playa, que envejecemos, q...
ÚLTIMO VIAJEPaty, 44, Moralzarzal La mañana en que decidió marcharse del pueblo, las golondrinas anidaron en sus maletas vacías. Cuando el tren arrancó, las aves alzaron el vuelo y el pueblo comenzó a desvanecerse del paisaje, como si lo fuera tragando una sombra lenta. En el último túnel ya no quedaba ...
La heridaMaría, 34, Vigo Aquellos ojos vidriosos eran la señal preliminar de las malas noticias. Las palabras que empezaba a pronunciar aquella boca que todavía temblaba por la conmoción de los hechos que iba a transmitir sonaban distantes “papá…” no hizo falta más. En mi interior se abri...
MamiLa Q-harta, 58, Numancia de la Sagra Y ahora que tengo 28 me doy cuenta lo que significa ser madre. Ya he engordado 8 kg y en poco tiempo podré coger a mi pequeña en brazos. Solo he preparado su habitación, su ropita con mucha ilusión y la ayuda de sus abuelas. Todos se han desvivido en que yo estuviera b...
La mesa del comedorZorla, 53, Palencia Cada año cambiábamos de sitio la mesa del comedor. Mi padre decía que así la casa no envejecía. Una primavera la giramos hacia la ventana. Otra, hacia la puerta. La última vez la moví yo solo. Al arrastrarla, descubrí en las baldosas las cicatrices de to...
El marcoOGP, 53, Palencia Durante años, mi madre marcó mi altura en el marco de mi habitación. Cada julio añadía una raya y una fecha. Cuando murió, dejé de crecer. Al menos, eso creí. Ayer vendí la casa. Antes de entregar las llaves, recorrí con los dedos aquellas marcas. La última ray...
MigranteGabriela, 28, Oleiros Como cada mañana, me despertó el aroma tibio a café recién hecho. En la cocina, mi madre preparaba desayuno para todos, que esperábamos entre risas y ruidos cotidianos. El sol de mi infancia entraba por la ventana, iluminando el lomo de mi perro que descansaba fiel sobre...
O apagónMarcos, 40, CORUÑA (A) De súpeto fíxose de noite. Non houbo un lóstrego previo nin nada que se lle asemellase. Estabamos sen enerxía. Os sistemas de comunicación habituais non funcionaban, os coches eléctricos non se podían cargar, os de motor con combustible escaso que facía que te plantexa...