La herencia de la tierra
María del Carmen, 72, Torrejón de la Calzada C.P. 28991
Su andar era un leve roce de trapos y abarcas sobre la tierra viva. Caminaba con el sol tibio cosido a la espalda, siguiendo la linde de su campo de garbanzos. Se inclinó ante la mata como quien saluda a un viejo amigo, escuchando el crujido tierno de las vainas. Bajo la copa del árbol, el agua del botijo supo a tregua. Cerró los ojos un instante, el tiempo justo para aceptar los cambios. Al abrirlos, la vida ya se abría paso sola: otras manos labraban su descanso, devolviéndole la paz a sus manos libres.