El laberinto
Jose Manuel, 70, Valladolid
El viejo balón de cuero, abandonado en el fondo del armario, recuerdos de tardes eternas en la calle, rodillas raspadas. Sonaban las palmas de la maestra para comenzar la libertad del patio. Sin embargo, el tiempo corrió más rápido, los juegos fueron reemplazados, conversaciones en voz baja, silencios incómodos en los pasillos del instituto; la responsabilidad era más pesada.
Los rostros infantiles se estiraban, las voces cambiaban de tono sin aviso. Aquel septiembre… nuevo edificio, vértigo en el cambio, atrás la infancia protectora; ya no se jugaba al escondite, ahora se entraba en un laberinto, la adolescencia.
Los rostros infantiles se estiraban, las voces cambiaban de tono sin aviso. Aquel septiembre… nuevo edificio, vértigo en el cambio, atrás la infancia protectora; ya no se jugaba al escondite, ahora se entraba en un laberinto, la adolescencia.