El lugar donde nacen las alas
María, 28, CAMBRE
Durante años perseguí las mariposas porque admiraba sus alas. Nunca conseguía atrapar ninguna. Un día dejé de correr y me senté entre las flores. Entonces comenzaron a posarse sobre mis manos. Descubrí que el cambio no había ocurrido en ellas, sino en mí: algunas cosas solo se acercan cuando dejamos de perseguirlas.