Donde nada cambia
Susana M, 18, Armunia
Desde niña iba a hablar con el río. Le contaba mis miedos, mis alegrías, mis pérdidas y reencuentros. Él jamás me respondió, simplemente seguía fluyendo como si nada ocurriera. A veces pensaba que era injusto que él nunca cambiaba mientras que yo lo hacía sin poder evitarlo.
Años después entendí que el río nunca intentó ser el mismo.
Años después entendí que el río nunca intentó ser el mismo.