CAST / GAL

Crónica del fin del mundo
Miguel 85, 40, A Coruña

Los supervivientes vagaban por las carreteras, sin rumbo aparente, simplemente seguían caminando porque era lo único que ya podían hacer. Dejaban atrás ciudades en ruinas y escombros, muchos morían, helados o sepultados por el polvo; se quedaban ateridos al borde del camino, con la cara y el cuerpo cubiertos de escarcha.

De cuando en cuando, algunos se cruzaban. Intentaban articular alguna palabra, pero al instante cejaban en su empeño: en los ojos de los otros ya sólo reconocían la falta de esperanza.

Al final nuestro destino es este, se decían, eran una raza condenada.
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