NADA SERÁ IGUAL
FÁTIMA, 61, Bilbao
Ayer, hoy, mañana y pasado mañana nunca serán iguales desde que te marchaste de casa. Me tengo que acostumbrar a poner una sola taza de café, una tostada, un plato y una cuchara. Sin escuchar las noticias, ni el ruido de tus pisadas, las ventanas por fin abiertas y las persianas levantadas. Ya percibo el gran cambio: he logrado escapar de tu mirada.