Ella
Manuel, 63, Ferrol
Lo había intentado. Lo podía jurar.
- Has de ser lo que debas ser, le decía su padre cuando era tan pequeño que era incapaz de entenderlo.
La luz se colaba entre las rendijas, como hilos de polvo flotando. Sobre la alfombra. Sobre ella.
Todo estaba en silencio, como si la penumbra devorara cualquier eco.
La observaba, pero su mente viajaba a un prado junto a un río. Podía sentir el agua helada y el olor a comida.
En el silencio de aquel salón volvía a escuchar a su padre y ahora lo entendía.
- Has de ser lo que debas ser, le decía su padre cuando era tan pequeño que era incapaz de entenderlo.
La luz se colaba entre las rendijas, como hilos de polvo flotando. Sobre la alfombra. Sobre ella.
Todo estaba en silencio, como si la penumbra devorara cualquier eco.
La observaba, pero su mente viajaba a un prado junto a un río. Podía sentir el agua helada y el olor a comida.
En el silencio de aquel salón volvía a escuchar a su padre y ahora lo entendía.