Viaje de vuelta para seis
Martorella, 54, Meirás - Sada
Me asomo a la ventanilla y todavía está oscuro. Nos esperan diez horas de vuelo y lo que suponemos será el encuentro de nuestra vida. Llantos, abrazos, rechazo, besos... "Debéis estar preparados para todo”, nos habían dicho. Llegado el momento, simplemente, no estoy preparada.
Desde la habitación se oyen voces de niños, ajetreo, ¡risas!.
El corazón se me sale por la boca cuando cuatro girasoles entran desfilando en la estancia y se escuchan otros tantos “Hola papi” y “Hola mami”.
Desde la habitación se oyen voces de niños, ajetreo, ¡risas!.
El corazón se me sale por la boca cuando cuatro girasoles entran desfilando en la estancia y se escuchan otros tantos “Hola papi” y “Hola mami”.