Oficina de transmutación
Leviatán, 26, Ponferrada
—Buenos días ha llegado usted a la oficina de la transmutación, ¿cuál es su petición?
—Buenos días, quisiera hacer un intercambio si es posible.
—Por supuesto. Espere un segundo, según mis registros es usted todavía un alma.
—¿Un alma?
—Según mis datos todavía no ha nacido y por lo tanto tampoco ha muerto.
—¿Cómo dice?
—Sí. Usted nunca ha probado las cosas que verdaderamente le otorgan vida.
—Es imposible. He viajado y experimentado tanto a lo largo del tiempo que resultaría imposible nombrarlo todo. Y sin embargo…
—Se siente vacío. He ahí la respuesta.
—Buenos días, quisiera hacer un intercambio si es posible.
—Por supuesto. Espere un segundo, según mis registros es usted todavía un alma.
—¿Un alma?
—Según mis datos todavía no ha nacido y por lo tanto tampoco ha muerto.
—¿Cómo dice?
—Sí. Usted nunca ha probado las cosas que verdaderamente le otorgan vida.
—Es imposible. He viajado y experimentado tanto a lo largo del tiempo que resultaría imposible nombrarlo todo. Y sin embargo…
—Se siente vacío. He ahí la respuesta.