Inolvidables
Ángela, 26, Redondela
Se amaron con la intensidad ingenua de los diecisiete, creyendo que nada podría separarlos. Pero la universidad y la distancia hicieron el resto. Pasaron los años. Cada uno siguió con su vida, pero a veces, sin saber por qué, buscaban aquel nombre en fotos desvaídas y en canciones que aún dolían.
Años después, se cruzaron por azar en una librería. No dijeron mucho, pero sonrieron como entonces.
El amor no volvió, porque nunca se fue. Solo aprendió a vivir en el recuerdo, donde el tiempo no lo alcanzaba, hasta que el destino los volvió a encontrar.
Años después, se cruzaron por azar en una librería. No dijeron mucho, pero sonrieron como entonces.
El amor no volvió, porque nunca se fue. Solo aprendió a vivir en el recuerdo, donde el tiempo no lo alcanzaba, hasta que el destino los volvió a encontrar.