Los calcetines y mi soltería
María del Mar, 62, Ferrol
Cuando era niña mi madre me mandaba recoger los calcetines que mi padre dejaba tirados en el suelo de la habitación. Los recogía con las puntas de los dedos pulgar e índice y los brazos estirados todo lo que podía, no quería respirar el olor de aquellos calcetines. Mientras que los llevaba a la lavadora iba pensando, nunca me casaré; no quiero recogerle los calcetines a nadie. Han pasado más de cincuenta años y el destino ha querido que no me casara ni viviera en pareja. ¡Hoy solo recojo mis calcetines!