Cronometría
Mónica, 37, Vigo
El destino no siempre avisa. A veces se esconde en un cruce cualquiera, en la demora de un semáforo, en un tren perdido. Clara maldijo su retraso aquella tarde, ignorando que el accidente ocurría justo en el convoy que no alcanzó. Volvió a casa con rabia, creyendo que la vida le debía puntualidad. En las noticias, más tarde, reconoció los restos del vagón que debía haber ocupado. Comprendió entonces que no era ella quien llegaba tarde: era la muerte, que había fallado su cita.