La habitación
Julio, 56, BETANZOS
Se llevó la mochila, la guitarra, dos cajas.
Dejó los pósters, el flexo, aquel trofeo de alevines.
Cerré la puerta despacio, como cuando dormía de pequeño.
Su madre lloraba en la cocina. Yo no.
Los hombres de mi casa nunca lloramos.
Subí otra vez.
Abrí la puerta.
Y entonces sí.
Dejó los pósters, el flexo, aquel trofeo de alevines.
Cerré la puerta despacio, como cuando dormía de pequeño.
Su madre lloraba en la cocina. Yo no.
Los hombres de mi casa nunca lloramos.
Subí otra vez.
Abrí la puerta.
Y entonces sí.