El último golpe
Valerio, 34, Logroño
Era de noche, y la única luz encendida era la del taller del Artista. Sobre la mesa, una figura de barro casi terminada.
Le había dado forma al cuerpo, al rostro, las manos. Solo faltaba un último golpe para separarla de la base.
Pero el Artista dejó el martillo y el cincel sobre la mesa y dio un paso atrás.
La figura abrió los ojos.
—¿Por qué te detienes?
—Ahora te toca a ti. Cada golpe, cada error, cada duda… te darán forma.
—¿Y el destino?
—El destino lo tallarás tú.
La figura tembló. No de miedo, de vértigo.
Le había dado forma al cuerpo, al rostro, las manos. Solo faltaba un último golpe para separarla de la base.
Pero el Artista dejó el martillo y el cincel sobre la mesa y dio un paso atrás.
La figura abrió los ojos.
—¿Por qué te detienes?
—Ahora te toca a ti. Cada golpe, cada error, cada duda… te darán forma.
—¿Y el destino?
—El destino lo tallarás tú.
La figura tembló. No de miedo, de vértigo.